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Uno
de los aspectos importantes en el cuidado del océano es evitar
su contaminación. Esta se ha producido desde los orígenes
del hombre, donde los grupos humanos se localizaron en las cercanías
de los ríos, lagos y zonas costeras, por la necesidad de agua
para vivir. Sin embargo, el uso que fue haciendo del agua se convirtió
en un problema, al considerar a ríos, lagos y mares como el mejor
receptáculo para verter sus desechos. De esta manera, la contaminación
aumentó a través de los siglos, especialmente con el crecimiento
poblacional y el desarrollo industrial, motivo por el cual, la principal
fuente de contaminación marina tiene su origen en las descargas
que se realizan desde tierra y afectan principalmente las zonas costeras,
donde se concentra más del 90 % de los recursos pesqueros del
mundo.
La Convención
de la Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar define a la contaminación
marina, como "la introducción por el hombre, directa o indirectamente,
de sustancias o energía en el medio marino (incluidos los estuarios),
cuando produzca o pueda producir efectos nocivos tales como, daños
a los recursos vivos y a la vida marina, peligros para la salud humana,
obstaculización de las actividades marítimas incluida
la pesca y otros usos legítimos del mar, deterioro de la calidad
del agua del mar para su utilización, y menoscabo de los lugares
de esparcimiento".
Las
principales fuentes de contaminación son:
a) Los efluentes domésticos (aguas servidas): son vertidos
directamente al mar o indirectamente a través de ríos,
estos tienen un alto contenido de materia orgánica la que para
su degradación requiere de oxígeno y por lo tanto lo
consume del lugar donde esta agua es vertida, asimismo contiene microorganismos
patógenos que producen enfermedades como el tifus, hepatitis,
etc. Razón por la cuál, es fundamental su tratamiento
adecuado, antes de su vertimiento.
b) Los efluentes
industriales: son aquellos residuos provenientes de industrias, las
que por su diversidad, sus componentes y cantidades pueden ser muy
variados, en muchos casos tienen un alto contenido de elementos tóxicos,
motivo por el que es imprescindible la eliminación de estos
componentes antes de su vertimiento, a través de tratamientos
efectivos o si esto no es posible, no verter los residuos al mar,
ríos y lagos, y disponerlos en lugares protegidos y aislados.
c) Plaguicidas,
constituidos por los comúnmente conocidos insecticidas y herbicidas.
Estos son utilizados principalmente para controlar plagas en las plantaciones
agrícolas y por escurrimiento por las lluvias y riego llegan
a cursos de agua y finalmente al mar, donde son bioacumulados por
los organismos marinos. Para evitar la contaminación por plaguicidas,
es importante un control estricto del ingreso al país, de aquellos
que son importados y su posterior utilización, especialmente
para evitar el uso de plaguicidas que se encuentran prohibidos a nivel
mundial por sus efectos en la salud del hombre y en los organismos
vivos.
d) Hidrocarburos
del petróleo: la contaminación por hidrocarburos, proviene
principalmente de pérdidas ocasionales en operaciones rutinarias
de carga y descarga de petróleo crudo y sus derivados en terminales
marítimos, en las refinerías y de los derrames por accidentes.
Asimismo, de las operaciones rutinarias de lavado de estanques, achique
de sentinas, deslastres que se efectúan durante la navegación.
Areas de riesgo de contaminación son los terminales marítimos
y refinerías. Estas últimas se localizan en Con-cón
(V Región), San Vicente (VIII Región) y Magallanes (XII
Región). Se han identificado como áreas críticas
de contaminación por hidrocarburos de petróleo la zona
entre Mejillones y Chañaral, entre Zapallar y Valparaíso,
entre Tomé y Lota y la boca oriental del Estrecho de Magallanes,
por el alto riesgo de ocurrencia de derrames ya que en ellas hay rutas
de navegación de gran tráfico, oleoductos submarinos,
monoboyas, puertos, refinerías costeras y almacenamiento de
petróleo.
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