La explotación del pelillo se inició a mediados de la década del 60. A comienzos de la década de los 80 se desarrollan los cultivos en forma comercial, los cuales en los años posteriores alcanzan un gran desarrollo, convirtiendo a nuestro país en uno de los mayores productores a nivel mundial de esta alga. Los volúmenes de producción en 1999 generó un negocio de alrededor de los US$ 26 millones, por concepto de exportación.