La ostra japonesa fue introducida a Chile a mediados de la década del 70. Sin embargo, sólo durante 1983 se obtienen las primeras cosechas comerciales de este recurso. En 1984 se introduce la especie en la Isla de Chiloé, X Región, radicándose la actividad en esa región, la cual en la década del 90 presenta un gran desarrollo. Durante el año 2002, los volúmenes de producción generaron ventas del orden de US$ 1,768 millones por concepto de exportación, presentando una producción de 783,3 toneladas.