El ostión del Norte, ha sido explotado intensivamente en
Chile desde mediados de la década del 40. El cultivo se desarrolla
desde la década
de los 80 producto de un programa de cooperación técnica entre
una universidad chilena y el gobierno Japonés. Los resultados de esta
transferencia demostraron la factibilidad del cultivo y permitieron su adaptación
y transferencia a productores del norte del país. El acceso a nuevas áreas
de cultivo a mediados de la década del 80, producto de la veda indefinida
para esta especie en 1986, permitió una expansión de la actividad,
la cual tuvo su auge a partir de los 90, alcanzando precios superiores a los
US$10/k, convirtiendo a nuestro país en el tercer productor mundial de
ostiones después de China y Japón. Durante el año 2002
la producción nacional de ostiones alcanzó las 1.803,9 toneladas
generando un retorno de divisas del orden de los US$ 20,35 millones por concepto
de exportación.